Finanzas

Primer sueldo: así puede distribuirlo para ahorrar, gastar y evitar deudas desde el inicio

Primer sueldo así puede distribuirlo para ahorrar, gastar y evitar deudas desde el inicio
Primer sueldo así puede distribuirlo para ahorrar, gastar y evitar deudas desde el inicio

Recibir el primer salario es una oportunidad para crear buenos hábitos financieros. Conozca cómo distribuirlo, ahorrar y evitar deudas.

Recibir el primer salario representa mucho más que un logro personal. También marca el comienzo de una nueva etapa financiera en la que aparecen cuentas bancarias, tarjetas de crédito, posibilidades de inversión y, al mismo tiempo, nuevas responsabilidades.

Andrés Naranjo, Certified Financial Planner y director de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera, explicó en Echemos Cuentas, el formato de finanzas personales de El Espectador, algunas recomendaciones para quienes reciben sus primeros ingresos laborales y quieren construir buenos hábitos con su dinero.

¿Por qué es importante aprender a manejar el primer salario?

El primer sueldo puede convertirse en el punto de partida de comportamientos financieros que se mantienen durante años. Una vez que una persona comienza a recibir ingresos propios, también empieza a tomar decisiones sobre cuánto gastar, cuánto ahorrar y qué hacer frente a las ofertas de crédito.

Según Naranjo, uno de los principales problemas es pensar demasiado en el corto plazo y utilizar el endeudamiento para conseguir inmediatamente bienes que podrían adquirirse con mayor planificación.

Un ejemplo planteado durante el espacio fue el de una persona que quiere comprar un automóvil. Financiarlo durante varios años puede terminar representando un costo mucho mayor por los intereses, frente a quien decide ahorrar durante un periodo determinado y posteriormente comprarlo con sus propios recursos.

Por eso, una de las claves consiste en no confundir capacidad de endeudamiento con capacidad real de pago.

La estrategia de las tres cajitas para organizar el salario

Para explicar una forma sencilla de comenzar a administrar el dinero, Naranjo utiliza con su hija una estrategia basada en tres categorías: gasto, ahorro y donación.

La idea es separar los recursos desde el principio y asignarles una finalidad concreta.

1. Donación

La primera categoría está relacionada con destinar una parte de los ingresos a ayudar a otras personas.

Para Naranjo, este ejercicio también permite comprender que el dinero puede utilizarse como un medio para alcanzar objetivos y generar bienestar, y no únicamente como un fin.

2. Ahorro

El ahorro debe tener un propósito específico. En lugar de guardar dinero sin una meta definida, la recomendación es establecer un objetivo.

Puede tratarse, por ejemplo, de reunir recursos para una cuota inicial, financiar estudios, mejorar la situación financiera futura o alcanzar otro proyecto personal.

Tener una meta concreta puede ayudar a mantener la disciplina y reducir la posibilidad de utilizar ese dinero en gastos impulsivos.

3. Gasto

Ahorrar no significa eliminar completamente el consumo. También existe una parte del salario destinada a cubrir las necesidades y disfrutar de determinados bienes o servicios.

La clave está en que los gastos sean conscientes y estén dentro de las posibilidades reales de cada persona.

¿Cuánto del salario se debería ahorrar?

Naranjo plantea como referencia una distribución de 20 % para ahorro, 20 % para donación y 60 % para gasto.

Sin embargo, la recomendación no debe entenderse como una fórmula universal para todas las personas. Los ingresos, las obligaciones y las condiciones económicas varían de un trabajador a otro.

Más allá del porcentaje, uno de los puntos centrales es adquirir el hábito de separar el dinero destinado al ahorro antes de disponer del resto del salario.

Incluso comenzar con un porcentaje menor puede servir para construir disciplina financiera y posteriormente aumentar la cantidad cuando las condiciones económicas lo permitan.

Trabajadores informales: una cuarta categoría puede ser necesaria

La situación cambia para quienes trabajan de manera informal y no cuentan con un empleador que realice aportes a seguridad social.

En estos casos, Naranjo propone considerar una cuarta categoría: el fondo de emergencias.

Este ahorro puede servir para enfrentar imprevistos y periodos en los que los ingresos disminuyan o se presenten gastos inesperados.

La necesidad de contar con este respaldo depende de las circunstancias particulares de cada trabajador, pero adquiere especial relevancia cuando los ingresos no son estables.

Un consejo para quienes quieren comprar vivienda

Una de las recomendaciones más prácticas consiste en ahorrar como si ya se tuviera la deuda que se quiere adquirir.

Por ejemplo, si una persona calcula que una futura cuota hipotecaria sería de $1 millón mensual, puede intentar separar esa cantidad periódicamente y destinarla a un vehículo de ahorro o inversión acorde con sus objetivos y perfil.

El ejercicio permite comprobar si realmente existe capacidad para asumir ese nivel de compromiso financiero y, al mismo tiempo, comenzar a construir capital.

De esta manera, cuando llegue el momento de comprar una vivienda, la persona podría contar con una mayor cantidad de recursos propios y eventualmente necesitar un menor nivel de endeudamiento.

La presión social también puede afectar las finanzas

El manejo del dinero no depende únicamente de las matemáticas. Las decisiones de consumo también pueden estar influenciadas por el entorno.

Con el primer salario pueden aparecer deseos de comprar un teléfono más costoso, cambiar de vehículo, adquirir ropa, viajar o asumir otros gastos para mantener determinado estilo de vida.

El consejo es diferenciar entre lo que realmente se necesita o se quiere y aquello que se adquiere únicamente por presión social.

No se trata de eliminar los gastos personales, sino de evitar que las decisiones de consumo terminen comprometiendo objetivos financieros de mayor importancia.

El consejo para comenzar desde el primer salario

Una de las recomendaciones finales de Naranjo es comenzar a separar al menos el 10 % de los ingresos desde el inicio de la vida laboral, asignando ese dinero a un objetivo específico y evitando utilizarlo para gastos cotidianos.

El porcentaje puede adaptarse a la realidad económica de cada persona. Lo importante es desarrollar el hábito y hacerlo de manera constante.

Además, existen diferentes alternativas de ahorro e inversión que pueden ser utilizadas dependiendo de las metas, el plazo y el perfil de riesgo de cada persona. Antes de elegir una opción, es importante conocer sus condiciones, costos y características.

En resumen: ¿cómo organizar el primer sueldo?

Una forma sencilla de comenzar es:

  • Separar primero el ahorro, antes de empezar a gastar.
  • Definir una meta concreta para el dinero ahorrado.
  • Mantener los gastos dentro de los ingresos reales.
  • Evitar endeudarse únicamente para satisfacer deseos inmediatos.
  • Crear un fondo de emergencias, especialmente cuando los ingresos son variables o se trabaja de manera informal.
  • Resistir la presión social para comprar bienes que no son prioritarios.
  • Aumentar progresivamente el porcentaje de ahorro cuando sea posible.

El primer salario no determina por sí solo el futuro económico de una persona, pero sí puede convertirse en una oportunidad para comenzar a construir hábitos que faciliten el cumplimiento de objetivos financieros a largo plazo.

Fuente: Echemos Cuentas, formato de finanzas personales de El Espectador, con participación de Andrés Naranjo, Certified Financial Planner y director de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera.

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